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11 feb 2009

Julián.

¿De que consistencia hablás Julián? Algo que es terriblemente inestable y finito no puede ser, por naturaleza, consistente. No seas payaso Julián. No te des tu cabeza de lamparita contra la pared. Golpeará muy fuerte y reventará. No creas que esto es bello. No, Julián. Es lo más desagradable que te ha pasado. De repente te han colocado en un cuerpo que no elegiste y con el cual estarás disconforme por lo que te queda de existencia. No existen los milagros, si esto no mejoró hasta aquí, tampoco mejorará mañana. Pero no Julián. Pasará por este camino lamentándote, llorando, si es que eres hombre, y cuando por fin llegues al final serás un agresivo que no puede, ni sabe hablar con la gente. Quedarás postrado y lo poco que te queda te visitará y te dirá "Pero que bien que se lo ve Don Julián"...son todas patrañas. Las peores blasfemias las escucha uno cuando ya se está por apagar. Es increíble que hables de consistencia Julián cuando tú mismo ves que esto apesta, repugna. Nunca tapes tus ojos, ellos se cerrarán solos, algún día Julián.

25 ago 2008

Un año más de estrella

Y a pesar de que las estrellas son inmortales, sentimos que hoy hay una que cumple un año más. Y aunque esa estrella no pueda festejarlo aquí, con nosotros, vamos a mirar al cielo, y ella sonreirá. Nosotros también levantaremos una sonrisa algo tibia, porque deseamos que esa estrella esté con nosotros. Brindando juntos, por su nuevo año. Pero como nuestro caparazón es muy fuerte, esto no nos tirará a un pozo. Estaremos parados, mirándola, agradeciéndole y glorificándola. Porque sólo la gloria le cabe a ella. Gloriosa fue y gloriosa es. Y gloriosa brilla. Gracias por todo, estrella.

23 de agosto

Recuerdo (y no me es difícil hacerlo por lo que diré cuando cierre el paréntesis) que hoy pasé un momento bastante grato. Esos momentos que pueden ser calificados como “satisfactorios”. Y la casualidad no me lleva a decir esto, por el contrario, es satisfactorio por que no tuvo absolutamente nada de malo, es decir que de algún modo fue perfecto. Una perfección que sólo alcanzan pocos momentos. Pero en el momento que suceden (y que uno es consciente de que suceden en ciertas ocasiones) uno se siente demasiado armado, demasiado grande. Ve agradables ciertas cosas que en otro momento, es decir antes y después de ese momento “satisfactorio”, no las quisiéramos ni siquiera ver, ya que nos parecen apestosas. La simpleza de estar con gente buena (aunque no es tan simple) puede ser tan confortante. Tan relajante que nos olvidamos del pasado y del futuro, sólo cuenta el presente, ese momento “satisfactorio”.

21 ago 2008

DIMINUTO ENSAYO ACERCA DE CUANDO LAS VACACIONES LES AGRADABAN A “LOS MUCHACHOS”

Este momento parecía tan lejano cuando “los muchachos” llegaban y empezábamos a honrar a la amistad. A festejar un reencuentro. Uno más. Pero, siempre, único.
Hoy saludar a la despedida suena extraño. Pero “los muchachos” saben lo que hacen. Y hacen lo que quieren.
“Los muchachos” marcharon. Pero dejaron acá un recuerdo demasiado nítido, que rondará la cabeza por largo tiempo. O quizá dure para siempre. Un recuerdo demasiado agradable para pertenecer a lo que se denomina “realidad”.
“Rock And Roll vacacional” sería una buena designación de lo acontecido, a pesar de que este momento se archivará en imágenes. Esas claras imágenes de la sonrisa. Esa sonrisa que desplegamos con un entusiasmo indescriptible. La sonrisa de ellos, de “los muchachos”.
- Hasta luego y buena suerte – dijimos, no sin sentirlo.
Sí señores, si “muchachos”. Cuando empecemos a acordarnos de estos momentos tan confortables que vivimos, será tarde, porque ya estaremos juntos otra vez. Para volver a honrar al tesoro más preciado que tiene el ser humano.

24 jun 2008

Sobre la tristeza que no conocemos

Lo malo no es estar triste. Es un sentimiento más. Uno de los tantos. Lo feo es no saber porque uno está triste. Cualquiera sea el motivo, es mejor saberlo. Genera hasta una cierta conformidad en uno.
- Estoy triste por X.
Eso da más tranquilidad que preguntarse
- ¿Por qué estoy triste?
O peor aún, estar lo suficientemente triste como para no poder llegar a hacerse esa pregunta. Eso es igual a la ruina. Uno está triste y punto. La cabeza está tan bloqueada que sólo piensa en llorar. Ni siquiera se sabe porque se llora. Pero se llora. Ríos, lagos, mares. Se llora hasta el hartazgo. Sin saber porque. Entonces, no se tiene una respuesta, porque aún no se ha generado la pregunta. El único y bendito remedio es ver a un conocido y que este diga
- ¿Estás triste?, ¿Por qué?Allí se produciría el efecto que se desea. Pero se volvería al estado de estar triste y no saber porque. Que, como he dicho, es el peor estado de todos. Así como todos los caminos conducen a la nada, todos los estados de tristeza conducen a tal tristeza, que uno termina por olvidar aquella situación que a uno lo tiene triste. Puta incertidumbre.

Sobre la felicidad que no conocíamos

La carencia que circulaba por estos lugares iba en aumento. La creciente demanda de felicidad que todavía no podíamos cubrir. Y por el panorama que estábamos viendo desde aquí, no vendría durante un largo tiempo. Es que nadie por aquí podía darnos una clara definición de lo que era la felicidad.
- Es como reír – dijo un simplista.
- No, no. Es un estado del alma en el cual esta se siente completamente satisfecha por las realizaciones que llevamos a cabo en nuestra vida – aportó otro, al que no terminé de comprenderle.
Entonces quedamos debatiendo horas y horas, a ver si alguno de nosotros lograba acercarse al concepto que queríamos definir. Luego de dos horas, algunos se fueron. Ellos se fueron, pero la felicidad no llegaba aún.
- Es que mañana laburo – se excusaban estos que se fueron
Entonces, quedábamos algunos pocos. Esperando y debatiendo. La espera parecía no tener fin. El debate tampoco.
- ¿Si lo dejamos para otro día? – preguntó uno de nosotros.
Ninguno pudo contestar. Quizá ya no queríamos saber de que se trataba aquel concepto. En un momento éramos sólo tres. Sólo tres. Nada más, ni nada menos.
- Me van a disculpar, pero el sueño me está matando – nos mintió el tercero que quedaba.
- Sí, la verdad que yo también, estoy muerto – agregó mi última esperanza de discusión.
¿Cómo era posible que me dejaran solo con semejante problema? ¿Cómo podían, gente que yo apreciaba y compartía, hacerme esto?
Yo por mi parte, no iba a rendirme. Y alguna luz se prendió en mí. Pensé y pensé por algunas horas que aquellos momentos en los que estaba con toda esa gente debatiendo no habían estado mal. Gente que yo conocía y apreciaba. Me convencí de que no habían sido momentos tan desagradables. Es más, habían estado realmente lindos. Y allí sucedió.
- Eureka – dije en el momento en el que mi debate interior concluía.
Aquellos, pequeñísimos momentos en los que estuve con esa, mi gente, habían sido felices. Pero todo volvía a ser tan triste cuando me di cuenta de que la felicidad es tan momentánea y se va tan rápidamente que ni siquiera nos percatamos cuando se haya aquí, junto a nosotros.

1 mar 2008

Sin advertencia

La tristeza hoy está invadiendo estos lugares. Arrasa con todo lo que se le pone en frente. Hasta conmigo. Me ha abatido de una forma demasiado violenta. Lo peor es que no me advirtió que vendría. Aún recuerdo aquellos tiempos en los que aquí todo era alegría. Pero siento que ya no hay lugar en mi cabeza para recordar los tiempos felices, porque del otro lado del espejo, sólo se reflejan la soledad y la angustia.

27 feb 2008

Tiempos dorados

La confianza que gobernó este lugar se ha clausurado. Se ha cambiado por un clima demasiado denso. Las miradas son todas de reojo. Aquí la gente ya no se mira directo a los ojos.
Hoy está todo fuera de sitio. Sólo pude encontrar mi cama. Y la usé un buen rato.
No puede entender como, en tan poco tiempo, se puede transformar un hogar. O mejor dicho, el lugar no ha cambiado, sino la situación.
La anterior parecía un paraíso. Gente entrando, saliendo, ríendo. Buenos gestos. Cada mirada iba acompañada por su respectiva sonrisa. Era todo ideal.
Gente que ni siquiera se tenía la más remota idea de donde provenía aparecía por aquí. Pero todos, todos, eran bien recibidos. Lo único que hacía falta era presentarse.
El paraíso aquel ha quedado en las fotos. El apocalípsis hogareño sucedió.
El techo de la casa se nubló completamente. Empezó a llover de una manera que antes era inimaginable. Las miradas son ligeras, sin sonrisa. Además creo que hasta el número de miradas ha disminuido de manera grotesca.
Y mirando para los cuatros lados, sólo veo nubes. Y cuando no hay nubes, aparece uno de esos desconfiados que hoy habita este lugar.
Creo que será mejor abandonar esta casa. Aquí no todo volverá a ser como fue, en los tiempos dorados de este hogar.
Lo único que deseo es volver a encontrarme con aquella gente, para volver a reír, para volver a mirar a la gente. Para volver a ser felíz.
Pero aquello parece imposible. Todos se han marchado. Me dijeron a donde iban. Pero son demasiados, como para reunirnos todos juntos.
Deseo que el verdadero apocalípsis, tal como lo describía último libro del Nuevo Testamento, arrase con este hogar. Pero no se confundan, no soy cristiano. Sólo quiero verme con los míos.

Un borracho cualquiera

Principalmente porque soy una lacra
porque no tengo plata
y porque mi mujer hoy se marchó

O quizá porque si no veo una botella
mi mente piensa en ella
y mi boca baba chorrea

O tal vez porque si no doy lástima
bronca despierto
y cuando la gente me ve
piensan "esta ta muerto"

Y yo si sigo imaginando un vino
cuando alrededor hay millones de muchachas
que sólo buscan divertirse
pa´que el tiempo no pase lento

26 feb 2008

Felicidad 3

Dejáme que te confiese algo de manera muy suave: tu principal defecto es la estupidez. Claro, esta característica se ve más seguido hoy en día. Pero la tuya camarada, sobrepasa ciertos límites.
El otro día recuerdo que me miraste fijo me confesaste:
- Viva la vida.
Claro, ni vos ni yo estábamos preparados para decirlo. Pero vos, de manera algo soberbia lo exclamaste bien alto. No pude fingir mi desconformidad. Hasta vos, que repito sos bien estúpido, te diste cuenta de mi enojo. No te dí una buena trompada porque no me gusta hacerlo.
Me observaste durante unos minutos, callado, pero no te animabas a preguntar que me pasaba. Claro sucede lo siguiente. Durante todos esos minutos callado, trataste de investigar en tu cabeza marchita la respuesta de mi enojo, que a esa altura creo que había crecido.
Sin embargo, o mejor dicho, obviamente, no la encontraste. Hasta que por fin, gritaste.
- ¿Qué carajo te pasa?
Me quede callado, mirándote, tratando ahora yo, de calcular tu estupidez. Yo callé allí. Pero te juro que no pare de calcular. Y me dió un número demasiado grande.

16 feb 2008

"Buenas tardes vecina"

María Blanca Díaz Pedrera deja la CARAS en el revistero. Se ha aburrido de leer acerca de Gustavo Cerati y Roberto Pettinato. Se dirige a su jardín delantero y observa que la camioneta de su vecina, Clara Ortíz, ya está estacionada. Son cerca de las siete de la tarde.
Clara, deja su máquina. Acaba de mandarle un mail a su amiga que vive en Madrid. Observa por la ventana que María está regando, y decide hacer lo mismo.
- ¿Cómo estás María? - pregunta Clara.
- Bien ¿y vos? - responde María.
- Yo bien, llegando de las vacaciones - le dice, al mismo tiempo que gira la canilla.
- Ah, es verdad. ¿Cómo les fue? - se sorprende de manera falsa.
- Divino. ¿Ustedes también viajaron no? - contesta y pregunta Clara.
- Si. También hermoso.
Por un momento las dos se quedan en silencio. Cada una riega las plantas con algo de desgano. El teléfono de María suena. Sin embargo, ella lo ignora. Clara advierte esto, pero decide callar.
En un momento las miradas entre ellas parecen ser más tensas.
- Pero, decime María, ¿ustedes viajaron poco no? Porque nosotros nos fuimos, y ustedes estaban, y volvimos y ya habían llegado - Clara le pregunta a María mirándola fijo a los ojos.
- Sí. Viajámos menos que ustedes. Es que Pinamar estaba muy caro. ¿Ustedes fueron a...? - simula olvidarse.
- A Mar de Ajó fuimos - contesta Clara, un poco enojada.
- Ah mirá - le dice María sin mirarla.
- Pero, ¿ustedes tienen parientes ahí en Pinamar, no? - Clara trata de contratacar.
- Sí, el tío de mi marido - confiesa María, algo avergonzada.
- A mí la verdad que eso no me gusta. Nosotros fuimos a un hotel hermoso la verdad - manifiesta Clara, algo orgullosa.
- ¿En Mar de Ajó un hotel hermoso? Que raro - María se sienta al tiempo que dice esto.
Las dos otra vez, dejan de hablarse. El teléfono de María vuelve a sonar. Ella, ahora, va a contestar.
- Escucháme María - trata de llamarla Clara.
- Esperáme que me suena el teléfono - le explica María, de forma algo antipática.
"Que mal educada" piensa Clara. Después de unos minutos María vuelve a regar.
- ¿Me querías decir algo Clara? - pregunta María.
- No - Clara ya no desimula y mira fijo a los ojos a María.
- Ah, pensé que sí - aclara María.
Pasan un rato más en silencio, hasta que Clara vuelve a dirigirse a María.
- No sabés lo que era el hotel...
- ¿A qué lugar habían ido? - grita María.
- A Mar de Ajó querida y a un hotel - Clara le responde a María algo molesta.
- Ah, cierto. Nosotros ahora nos vamos a un hotel, a Mar del Plata - le comenta María y sigue - ¿Ustedes ya no viajan más no?.
- No - responde Clara, casi llorando.
- Ay que pena - confiesa María y continúa - me voy a cocinar, que les vaya bien acá en el centro.
- Bueno, nosotros hoy pedimos comida - exclama Clara.
Las dos cierran la canilla. Se saludan sin quererlo y se van a sus casas, al mismo tiempo que empiezan a pensar en la discución de mañana, cuando la tarde las encuentre otra vez, regando.

10 feb 2008

Rata apestosa

Tus hechos contradijeron a tus palabras. Tus confesiones falsas, que confiado, creí. Tu mirada me parecía sincera, pero detrás de ella estaba tu alma contaminada como un basural.
Cuando ya no te podía ver actuaste, de la misma forma que lo hace un mercenario; y trataste de convencerme. Por un momento, lograste hacerlo.
Y aunque te tuve en frente solo una vez, tengo la seguridad de que tu vida está plagada por hipocresía, falsedad y la mierda más pura.
Hoy me marcho, pero se que al lugar que vaya, no importa cual sea, allí podré tener la valentía de mirar a los ojos a la gente.









Bosta.

29 ene 2008

They are so cool


La nueva pareja adolescente se dirige con sus mejores ropas al punto más céntrico de la ciudad. Su noviazgo ha empezado hace pocos días. Y lo peor para ellos, es que nadie lo sabe.
Probablemente vayan a alguna heladería, o a algún otro lugar concurrido. Saben bien que allí hay más gente que en cualquier otro lado. Será el lugar simbólico de su presentación social.
Y ellos eligirán el día que más concurrencia halla. Generalmente es un domingo. Ese día nadie hace nada. O mejor dicho, si hacen, van al centro.
Una vez allí, van a simular (o quizá lo hagan realmente ¿quién sabe?) estar completamente enamorados. Uno le va a dar helado en la boca al otro. Así pasarán el tiempo, realizando actos como este.
Ellos tienen un pasado. Es decir tienen parejas, pero que ya son antiguas. Se les llama ex por lo general.
Por eso, se hace imprescindible que se hagan ver. La gente debe saber de la reciente pareja.
El motivo que impulsa a los "tortolos" a ese lugar que por momentos parece llenarse, es que ni siquiera sus amigos se han enterado de tan relevante noticia para la sociedad.
Cuando ya son el centro de todos los comentarios y miradas que en ese lugar se levan a cabo, saben que es hora de retirarse. Objetivo cumplido.
- Se ha formado una pareja - exclamaba hace tiempo y diariamente un conductor con nombre de ganador.

27 ene 2008

Una vida y un corazón

En un instánte se nubla una vida.
Mirando al cielo, se dá cuenta de que hay nubes a todos sus alrededores.
Y sabe que la tormenta se aproxima, porque esa vida siente un dolor que nunca ha sentido antes.
El corazón de esa vida está demasiado golpeado.
Ese mismo corazón presiente que no hay un después.
No puede pensar en el futuro.
No llega a imaginarlo.
No comprende que aquella vida debe seguir.
Pero reflexiona un momento y dice.
- ¿Porqué debe seguir? ¿Por y para quién?
No encuentra ninguna respuesta coherente.
Ninguna sensación positiva.
Toma la desición de matar a esa vida triste y desolada.
Piensa que le ha hecho un favor.
Quizá tiene razón.
¿Quién sabe?

2 ene 2008

Ciclo básico

Bienvenida y risas. Felicidad momentánea. Despedida y tristeza.
Ese parece ser el ciclo básico, cuando uno vive en una ciudad de paso para todo el mundo. Todo se repite, una y otra vez. Solo cambian los personajes. Pero cada personaje, también cumple con el ciclo seguido. Algunos más que otros. Depende hasta cuanto soporte el corazón y el alma.
- Hola ¿Cómo estás amigo? - dice alguno de los dos. Esa generalmente es la primera frase.
- Bueno loco. Suerte. Nos estamos viendo - se despide el amigo. Eso es lo último que se escucha en un largo tiempo.
Luego, se apróxima una especie de invierno, muy frío. Es decir chat, quizá telefono, o (que suele ser la más usada) una serie de mensajes de texto. Todo se congela por estas vías de comunicación.
- Voy el... - un día llega esa imaginada sorpresa.
Bienvenidas y risas. Felicidad momentánea. Despedida y trusteza
El ciclo se repite.
Una y otra vez. Diferencia solo temporal. El espacio siempre es el mismo.
Aquella ciudad de paso.

7 dic 2007

"Es lo que hay" (O "no hay)

Tu cara hoy está hablando sin la ayuda de tu boca. Querés verme léjos.
No imaginás pasar un día más conmigo. Te parece imposible.
Lo ves como una odisea.
Está bien que sea así. Correcto es tu partida.
Mi corazón la sufrirá conmigo. Pero al fin y al cabo.
¿Quién soy yo para atarte?
¿Quién puedo llegar a ser para obligarte a permanecer sentada junto a mí?
Una respuesta común a ambas preguntas. Nadie.
Prefiero que vayas a elegir un camino felíz. Antes que quedarte conmigo y la tristeza.
Simplemente me mata la idea.
-Es lo que hay - dijo un amigo que no me acuerdo, un día que tampoco recuerdo.
Hoy creo que ni siquiera "hay".
Solamente "no hay".
¿Pero, qué "no hay"?
-Absolutamente nada - dijo un borracho sentado en el fondo del bar.
En el momento de terminar esta especie de declaración, me gustaría buscarte.
Pero no lo haré. Lloraré hasta que mis ojos me lo permitan.
-Pero es que ya estamos cansados - me dijeron ellos hoy, antes que caiga la primera lágrima.

22 nov 2007

Felicidad 2



Que ingenuo sos.
Te disfrazás detrás del antifaz, con un título grande que dice FELICIDAD.
Ponete la mano en ese corazón de chatarra y sé honesto, ¿Es verdadero ese cartelito?
No, chico. Frená el carro y pará el motor.
Sí. Esperá. Bajá y hablemos.
¿Vos creés en ese antifaz?
Mirá yo te voy a explicar una cosa.
Aunque vos te lo dejes puesto, yo sé que no es cierto. Lo peor es que vos no sabés que no es verdad. Vos realmente estás siendo sincero.
Pensás que lo que arriba de tus ojos dice FELICIDAD, es porque realmente está ocurriendo.
- Es que es así - me dijiste ayer.
No no no. Tus ojos son demasiado pequeños. No ven más allá de tus cejas.
Sacate los anteojos primero.
¿Sabés que sos vos?
Un pelotudo.
- Pero, ¿Porqué? - me preguntaste.
- Porque sí - respondí.
Nunca llorás, nunca te lamentás, nunca reflexionás, nunca nada de nada.
¿Qué te puedo decir más que sos un pelotudo?
Yo, prefiero irme a llorar, lamentarme por la vida mediocre y reflexionar sobre que mierda hago.
Sí. Como escuchaste.
El problema, ¿Entendiste cúal es?
- No - dijiste agachando la cabeza.
Es que cuando dejémos de hablar, vos vas a irte a tomar una limonada.
- Es que la vida es hermosa - me gritaste cuando me iba

9 nov 2007

Adióz verano infame

No puedo decirlas con total exactitud. Pero lo único que se es que fueron muchas las cosas extrañas que me sucedieron.
Sin embargo, hay una que siempre cuento, que me parece ser la más rara de todas. Sucedió hace mucho, no recuerdo tampoco hace cuanto (dado que a partir de ese suceso, mi memoria empezó a trasponerse).
Pero no me gusta generar suspenso, ni nada que se le parezca. Quiero contar, una vez más, eso que me ocurrió, hace como ya aclaré, no se cuanto tiempo.
Todo empezó una mañana y terminó a la misma noche.
Desperté cerca del mediodía. Pero durante los primeros 50 minutos, creí y anhelé estar soñando.
Me dí cuenta de que no era un sueño, de que estaba despierto, que estaba viendo lo real, y lo peor, que eso no podía cambiar ya.
Mi casa era distinta cuando me había acostado. El aire era otro. Creo que hasta las cosas estaban desordenadas. No pude encontrar nada en su lugar.
La gente que amaneció conmigo el día anterior no estaba. Se habían ido. Me pareció haber escuchado que me lo advertían, pero yo, no quise escucharlos, no quise creerles.
A pesar de que busqué por toda la casa, no logré encontrarlos. Revisé rincón por rincón. Pero ellos ya no estaban. Salí al patio. Pero allí me esperaba como siempre, el sauce. Mi perro no supo responderme si los había visto salir.
A cambio de ellos, había un solo hombre. Extraño, distante. Traté de identificarlo, pero no pude hacerlo, era demasiado raro. Me parecía que nunca lo había visto en mi vida. Aunque sabía que eso era mentira.
Cerca de la tarde, un clima de tristeza me empezó a invadir. Nadie de los que yo quería que estén allí en mi casa estaban. El calor del verano era mi única compañía.
Creo que se tornó más triste aún, a la noche, cuando empecé a preparar mi comida.
Me dí cuenta que no iba a tener el mismo sabor que la de la noche anterior, porque no iba a compartirla con la gente que yo deseaba hacerlo.
Terminé de comer, me lavé los dientes, y fui para el piso de arriba, a dormir.
Allí, cuando reposé mi cabeza sobre mi almohada, me dí cuenta de que todo el día había estado angustiado, de que no ya no iba a ser lo mismo, de que la gente que alguna vez había estado, ya no estaba, y que nunca regresarían.
Me costó dormir, no podía hacerlo. Quería programar mi sueño. Sí, quería soñar, por ultima vez aunque sea, con todo lo hermoso y toda la bondad que había reinado en esa casa.
Porque sabía que ellos, la gente que hoy había faltado, mañana, lo volvería a hacer.

6 nov 2007

Felicidad

Me rasco la cabeza, a ver si de allí puede salir la respuesta a todo.
Pienso, pienso y pienso.
Pero todos mis esfuerzos son en vano, la respuesta a mi gran interrogante no está.
Busco en mi pasado algún momento felíz. Encuentro varios, pero me parecen insuficientes.
Algún sector de mi cerebro empieza a recordar los tristes: Muertes, Traiciones, Dolor, y otros sufrimientos parecidos son revisados.
Me parecen demasiados. Tantos que no puedo dejar de pensar en ellos.
Al instante, miro al lado.
No hay nada.
No encuentro absolutamente nada. Veo cosas. Todas vacías.
Son solo formas, figuras.
Pero en ninguna encuentro aquello que tenga valor real para responder mi pregunta.
Creo que lo único en lo que veo el verdadero sentido es en el afecto.
Pero ¿De quién?
Tampoco encuentro la respuesta a esta tonta pregunta.

¿Tan vacío puede ser todo esto?

3 nov 2007

Todo es nada

Cuando observás a todos tus alrededores y no encontrás una sola cosa útil para seguir.
Todo te parece extraño, lejano, como si realmente no supieras donde estás.
La gente te habla, pero vos no escuchás, solo te entran sonidos que se van por otro lado.
Visualizás cosas, pero no lo hacés realmente.
Tu mente se encuentra en una especie de Océano. Estás demasiado léjos de encontrarte. Frío.
Las sonrisas que se presentan son falsas. Abrazos fingidos.
Todo es raro. Lo blanco y puro, es oscuro.
De repente alguien te da una palmada en la espalda, al tiempo que te dice
- ¿Te pasa algo?
- Sí, todo.
Eso imaginás responder. Pero no sólo le decís
- No, todo bien. Gracias por preguntar.
Pero no pienses que mentiste. Solo ocultás.
Ocultás porque no tenés ánimo para contar.
No tenés ganas de nada.
Ni siquiera de estar parado.
Solo pensás. El peor de los remedios es pensar.
Pero lo hacés igual.
Por que pensar es lo único que te mantiene alejado de la gente. Aislado